domingo, 22 de abril de 2012

Buenas tardes

Hola a todos, estoy de regreso.

¿Para continuar con lo hecho en Taller de Carpintería e Ideas? - No, exactamente.

Carpinteando en la Web pretendió ser un sacudidor de conciencias, empezando por las de los autores.

Pensar Azul es, pretendo que sea, un espacio para el diálogo. No le llamaría debate o discusión -Carpinteando, creo, sí fue diseñado con el fin de discutir-, sino mero diálogo.

Porque el diálogo implica ese carácter terso que abre la puerta a la evolución, al cambio, de los mismos dialogantes. El debate, me parece, no. El debate implica tolerancia: muchas de las veces termina siendo un diálogo de sordos (o dos monólogos a la vez, como sincronizados). Que se toleran, se aguantan entre sí. Aunque no se hagan "daño". Significando, al final, sólo el valor de exponer las propias ideas, sin que nada cambie de uno o del otro lado.

Y por eso el azul. Porque es infinito. Profundo. Claro, translúcido. Suave. Elegante. El color de los niños y del agua. El que no se esconde (ni esconde) ni se camuflajea.

El que refleja y se refleja (por cierto, sólo en colores claros, puros).

Y bueno, he decidido empezar con un tema ad hoc a esta introducción. Un tema totalmente asociado a la famosa transparencia. Sí, transparencia tal como es referida últimamente. Aquélla de la gestión o servicio público.

Un tema que he estado indagando desde hace ya algunos ayeres. Algo muy en específico del que he obtenido unos cuantos hallazgos que considero útiles para abrir el diálogo.

Sin más preámbulos, me despido por ahora, comunicándoles que en breve expondré -calculo que no me tome más de 4 posts- el tema que les comento.

Buenas tardes.

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